La Cultura Organizacional: laberintos invisibles


La cultura organizacional: Los laberintos.

El ecosistema social de cualquier organización se entrelaza y se define por su cultura y sistemas de valores. MĆ”s allĆ” de los organigramas y descripciones de puestos, a travĆ©s de la cultura organizacional se implanta la forma en que se interactĆŗa; sobre cimientos de valores donde se soporta la toman decisiones y, en Ćŗltima instancia, el entorno  donde se pasa el mayor tiempo de nuestra vida y donde se experimenta el dĆ­a a dĆ­a laboral. 

En América Latina, esta dinÔmica adquiere comportamientos particulares, influenciados por una historia compleja, estructuras sociales, políticas y económicas específicas, y una rica diversidad cultural que impactan de manera diversa a estas organizaciones.

Desde mi experiencia profesional, pasando por distintos puestos de trabajo que permitieron forjar y fortalecer mi desarrollo y crecimiento profesional, he observado ciertos problemas recurrentes, a menudo invisibles, poco observables; que corroen los ambientes laborales, impactando la productividad, la moral y la sostenibilidad de las empresas. 

Para comprender mejor estos desafƭos, es importante recurrir a la lente de pensadores latinoamericanos que han desentraƱado las complejidades de nuestras realidades.

Segun estos pensadores, uno de los problemas mÔs frecuentes, es la carencia de una comunicación efectiva y transparente, un eco de estructuras jerÔrquicas arraigadas con asignación de puestos basados en una "supuesta confianza" sin considerar la competencia y experiencia real para ocupar el puesto de trabajo, otro elemento que se hace presente es el de un paternalismo empresarial.

Autores como Paulo Freire, aunque enfocado en la pedagogĆ­a, nos ofrece herramientas para comprender cómo la ausencia de un diĆ”logo horizontal y bidireccional, en el que se valoran todas las voces, perpetĆŗa relaciones de poder desequilibradas. En las organizaciones, esto se traduce en una cascada de información que se distorsiona o se detiene en los niveles intermedios, creando mayor  incertidumbre y generando desconfianza. Los empleados se sienten desinformados, confusos, sus ideas no son consideradas y se genera un ambiente de rumores y especulaciones, en lugar de uno basado en hechos y en la colaboración mutua donde se persigan objetivos comunes interconectados en pro del Ć©xito organizacional. La falta de escucha en el planteamiento del otro, la falta de retroalimentación constructiva y la unidireccionalidad en la comunicación son caldo de cultivo para la desmotivación y el resentimiento, pues los colaboradores perciben que su voz y esfuero carece de peso o que sus aportes no son valorados.

En estrecha relación con lo anterior, se encuentra la resistencia al cambio y la aversión al riesgo, una caracterĆ­stica que puede interpretarse como un legado de inestabilidad polĆ­tica y económica en la región. 

El sociólogo Orlando Fals Borda, con su trabajo sobre la investigación-acción participativa, la importancia de involucrar en las comunidades en la construcción de su propio futuro. En el Ć”mbito organizacional, la imposición de cambios sin la participación activa de los empleados genera temor, desconfianza, apatĆ­a, incertidumbre y, en muchos casos, una fĆ©rrea oposición. 

Las organizaciones latinoamericanas, a menudo inmersas en contextos de alta volatilidad, necesitan ser Ôgiles y adaptables. Sin embargo, si la cultura no fomenta la experimentación, el aprendizaje del error y la co-creación, cualquier iniciativa de cambio, se enfrentarÔ a una barrera cultural casi insuperable y difícil de manejar. El miedo a perder la estabilidad o a un futuro incierto puede paralizar a los equipos, impidiendo la innovación y el crecimiento.

Otro factor crĆ­tico, que resuena con las observaciones de Octavio Paz sobre la soledad y la mĆ”scara en la identidad mexicana (y, por extensión, latinoamericana), es la falta de reconocimiento y valoración del capital humano. Si bien Paz se adentra en la psicologĆ­a del individuo, sus reflexiones sobre la necesidad de ser visto y valorado son aplicables al entorno laboral. En muchas organizaciones, el esfuerzo y el desempeƱo de los empleados pasan desapercibidos, o el reconocimiento se limita a lo estrictamente monetario, descuidando el impacto de la validación emocional y el aprecio pĆŗblico. Esta omisión, a menudo resultado de una visión instrumental del recurso humano, desmotiva profundamente. 

Los colaboradores no solo buscan un salario; anhelan estabilidad laboral con desarrollo y crecimiento, necesitan un sentido de propósito, de contribución y de pertenencia. Cuando estos elementos son ignorados, la moral decae, el compromiso disminuye y el talento mĆ”s valioso busca horizontes donde su valĆ­a sea plenamente reconocida. 

Finalmente, la ausencia de un liderazgo transformacional y empĆ”tico es un cĆ”ncer que carcome el ambiente laboral. Aunque no es exclusivo de AmĆ©rica Latina, la persistencia de estilos de liderazgo autoritarios y verticales afianzados en obtener control y poder, a veces arraigados en un machismo cultural, frena el desarrollo de equipos autónomos y empoderados. Enrique Dussel, en su filosofĆ­a de la liberación, aboga por la horizontalidad y la participación como pilares de una verdadera emancipación. Un lĆ­der que no delega, que no confĆ­a en sus equipos, que no fomenta la autonomĆ­a y que no practica la escucha activa, condena a la organización a un estancamiento. 

En conclusión, los problemas que afectan negativamente los ambientes laborales en las organizaciones latinoamericanas, no son meros incidentes aislados; son manifestaciones de patrones culturales arraigados y de dinĆ”micas sociales que demandan una comprensión profunda. La falta de comunicación transparente, la resistencia al cambio, la ausencia de reconocimiento y un liderazgo poco empĆ”tico, todos ellos interconectados, forman un laberinto invisible que atrapa a las organizaciones. Al recurrir a las voces de pensadores como Freire, Fals Borda, Paz y Dussel, podemos desvelar las raĆ­ces de estos problemas y comenzar a trazar un camino hacia culturas organizacionales mĆ”s saludables, resilientes y humanizadas. 

Oralis Adarmes 
"Organizaciones humanizadas y felices"


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